Se han fijado que cundo uno busca un documento específico no lo encuentra, y después cuando tiene que buscar cualquier otra tontera “misteriosamente”, aparece el dichoso documento…, reproduzco aquí el discurso leído en Puntiagudo el 7 de Julio (fecha en que Mamita cumplía años) de 1995 por Ricardo Franck Koch con motivo del entierro de su padre, mi abuelo Carlos Franck Uhde en Puntiagudo:
“Querida familia, queridos amigos:
Estamos aquí reunidos para despedir los restos de mi padre Carlos Franck. Es acá en Puntiagudo, ya que así lo quería. Cuando mi padre pensaba en un lugar apacible, era acá en el querido Puntiagudo.
Mi padre llegó acá al conocer a mi madre, hace aproximadamente 60 años. La naturaleza lo cautivó, así como lo había cautivado mi madre, su querida Ruth.
Mi padre nació en el seno de una gran familia siendo el hijo menor. Dicen por ahí que son los mejores. Tuvo una infancia feliz en la quinta de Quilpué y tuvo que crecer como vegetariano, ya que mi abuelo así lo dispuso. Era un fanático del tenis y fue campeón de Viña del Mar a pesar de no haber probado carne hasta los 18 años. su vida de muchacho se interrumpió bruscamente a los 17 años con la muerte de su padre, mi abuelo Rudolf, y sin padre debió trabajar por lo tanto sin ninguna carrera universitaria. Estudió de noche y sacó el título de contador. Entró a la firma MEX en 1934 y llegó a ser Gerente General y luego su presidente, esto logrado por su esfuerzo constante y su tenacidad.
Nada le fue dado, nada se le regaló, de su familia sólo heredó una educción seria y muchos lindos recuerdos. De mi abuelo un hippie de la época, sacó su espíritu poético (1) y de mi abuela el don del trabajo y de saber pisar fuerte sobre esta tierra.
Cuando se casó en el año 1939 con mi madre, no pudo venir acá a Puntiagudo, ya que había florecido la Quila y los ratones se lo habían comido todo.
Nosotros sus tres hijos crecimos en un hogar ejemplar lleno de armonía. Creo no recordar ninguna discusión seria entre mis padres, era un matrimonio tranquilo, de gran compañerismo.
De niño los fines de semana se salía al aire libre, a pescar, a una fogata donde el jefe preparaba los Rösti con huevos. Para nosotros una infancia plena y llena de lindos recuerdos.
Tanto le gustaba la pesca que mandó a hacer un bote, “El Coliguacho”(2), que estaba en la bahía de Recreo. El salía a pescar a veces a las 5:30 AM, para estar en su trabajo a las 8:00 AM.
Pensando siempre en los demás, Papá comenzó a construir en etapas “La Querencia”. No sólo pensando en él, sino en los hijos y en los nietos. Cada hijo tiene su pieza, los nietos siempre gozaron compartiendo con el abuelo. Los almuerzos y comidas con el “API” eran famosos, ojala la mesa fuera lo más grande posible y estuviera rodeado por todos(3). La Querencia es y será una casa abierta a todos con cariño y generosidad, así lo han querido Ruth y Carlos.
Debo decir esta casa es símbolo del descanso y del relajo, está el trabajo de muchas personas, debo decirlo; del querido don Federico, el padre de Caicha, de don Amador, esposo de la señora Elba y padre de mi tocayo Ricardo. Ricardo, “Chota”, hizo gran parte del ala nueva. Cuando había un problema mi padre decía: “Llamen a Chota, él sabe hacer las cosas”.
Pero más que el trabajo el papá apreciaba cuando las cosas se hacían bien. era exigente, a veces cargante de perfeccionista pero todo lo que exigió a los demás se lo exigía a él también. Su espíritu de autocrítica era inmenso y a veces sufría por esto.
Siempre se apoyó en mi madre, nunca fue un hombre de salud fuerte, más bien frágil, “merengue” como decía la mamá. Su fortaleza le venía del alma, cariñoso, con una generosidad de espíritu envidiable, siempre pensando en los demás. En su fábrica, según me decía un trabajador el Domingo en la misa; el que no tenía casa era porque no lo quería o porque era demasiado flojo.
El papá compró montones de casa para los trabajadores, les ayudó en cada uno de sus problemas, de salud o con los hijos. Por algo en la misa de Viña había tantos subalternos de él y tantos trabajadores. Es que el papá se hacía querer por su armonía por su inmensa simpatía y por su gran sentido del humor(4). Hasta el día en que falleció estaba haciendo bromas.
Fue consejero magno, siempre pensaba largamente y después de madurar el problema salía a flote su sabiduría y su sentido de justicia. Defensor abierto de sus valores, se debe de haber graneado más de alguna crítica negativa pero creo que al final, nos enseñó a todos los que lo rodeamos, a defender los valores en que creemos, en la LEALTAD, nunca toleró la deslealtad o la hipocresía.
Queridos amigos, Carlos Franck fue para nosotros un hombre ejemplar, para mi un personaje inolvidable. Dejará un vacío enorme para todos, para mi querida madre y para toda la familia. Por otro lado nos dejará un enorme cúmulo de lecciones, de ejemplos y de maravillosos recuerdos.
A mi padre le gustaban las cosas simples de la vida, era conservador en el buen sentido de la palabra. Nunca ostentoso, así salía a pescar en su querida “Cantaria” a la cual Chota o Eugenio le cambiaba año a año las tablas podridas y la calafateaban, como buen perfeccionista no le gustaba que su bote hiciera agua(5).
Cuanto gozaba acá con la pesca, cuando picaba algo decía: “es una mísera otra vez, una perca, hay que sacarlas para la mami”.
Gozaba mirando los cerros, cuando el Tronador en la tarde se ponía rosado, mirando a través de su ventana los picaflores, pero mas que nada, viendo gozar a los demás, a los nietos, a nosotros sus hijos.
No se daba grandes lujos, manejó durante años un pequeño Volkswagen y después el auto de la compañía. Sus lujos eran sus viajes a Europa, siempre combinados con el trabajo de las ferias de la imprenta en Alemania, a la cual asistía cada 4 años. Mi madre siempre lo acompañaba ya que a la mamá le encanta viajar.
Su vida esforzada lo llevó a aprender inglés sólo. Llegaba a la casa en Recreo con una revista americana que él leía diccionario en mano. Su vocabulario en inglés era enorme(6), su pronunciación desastrosa.
Era entusiasta de todo lo nuevo y así estando de visita en EEUU cuando yo vivía allá, lo convencimos para que saliera a bucear; ¡cómo gozó en Florida viendo los peces de colores en agua son tibias y cristalinas! Acá en el lago sus entradas al lago duraban segundos ya que el agua según él eran un hielo. Veía con preocupación cuando mami se adentraba al lago; ¡Vigilen a la Mami, nunca aprenderá a nadar cerca de la orilla.
Otra entretención era el Golf en Viña. Pensaba jugar cuando se retirara del trabajo 2 veces por semana. Esto no lo pudo cumplir debido a su enfermedad y demás trabajó hasta el final. El año 1994 cumplió 60 años de trabajo en su empresa. Asistió a las reuniones en su silla de ruedas y su opinión era siempre muy considerada.
Podría decir que nos quería a todos por igual con todos nuestros defectos y cualidades. estaba siempre en su mente nuestro bienestar y el de nuestros hijos. Fue un abuelo con mayúsculas.
Querida familia, queridos amigos, cómo decía el papá con su sentido de humor, después de los ricos almuerzos de Caicha;
Don Carlos Franck, importante hombre de negocios, se retira a sus aposentos privados.
Hoy te retiras papá para descansar en el más allá, nos consuela el que nos dejas inundados de gratísimos e inolvidables recuerdos.”
Notas:
(1) En realidad tenía una memoria extraordinaria; se sabía una gran infinidad de poesías que generalmente recitaba antes del almuerzo o después de comida, yo debo confesar que sólo me sé de memoria “Que linda la fruta en la rama se ve…
(2) Finalmente “El Coliguacho” terminó sus días en Puntiagudo y se ocupaba para los viajes largos y el esquí acuático.
(3) Habían ocasiones en que se contaban más de 12 personas a la mesa más la mesa del “pellejo”.
(4) Debo decir que también nosotros los nietos le jugábamos bastantes bromas al abuelo, sobre todo una muy particular en la que le cosimos lo ojales del pijama. En su apuro de solucionar el problema tijera en mano cortó no solo el hilo que cerraba el ojal, sino que también parte del pijama.
(5) Cada vez que lo acompañaba a pescar, tenía primero que sacarle todo el agua al bote y secar prolijamente todos los asientos, revisar remos, chumaceras, bencina del motor, etc.
(6) Uff, tenía mucho vocabulario del inglés, pero en realidad mi abuela Ruth siempre le estaba corrigiendo la pronunciación, ya que, sí, era realmente desastrosa.
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