Archivos para la Categoría 'Familia'

29
Ago
09

El cuadro de Walter Koch Rothach

walter koch rothachEn cierta oportunidad les conté del cuadro de mi bisabuelo Walter Koch Rothach, bueno este cuadro que está presente en todas (o casi todas) las casas de los familiares, tiene una curiosa particularidad: Este cuadro tenía la particularidad que desde el ángulo en que uno lo miraba el retrato del cuadro, daba la impresión de que te estaba mirando directamente hacia tus ojos. Se podrán imaginar la cantidad de “rollos” que nos pasábamos…

Adjunto las fotografías del cuadro que permanece en casa de mi abuela Ruth Koch Müller y notarán en la foto abajo, copia del mismo cuadro en el living de “La Querencia”, que se encuentra al lado de la puerta…

20b

01
Dic
08

Puntiagudo: El ascenso y cumbre de 1956

1949-desdeelpuntiagudo01Logré que me resumieran brevemente el ascenso del volcán Puntiagudo por parte de mi abuela Ruth, hoy de 94 años de edad.

Corría el año de 1956 (mi abuela Ruth Koch tenía en ese entonces 43 años) y los Marmillod la entusiasmaron a escalar varios cerros de la Zona. Mi abuelo Carlos Franck U. no estaba tan entusiasmado con la idea, ya se veía viudo con tres niños. Igual la convencieron y partieron los tres: Dorly,  Freddy y mi abuela Ruth a escalar el Puntiagudo.
Debo agregar que mi abuela no tenía zapatos apropiados y el “Cholo” (uno de los trabajadores del fundo) le improvisó unas suelas con una rueda de tractor a unos zapatoncitos de cuero que tenía a modo de refuerzo (ese detalle lo tenía casi olvidado y según lo que me dice mi madre esos zapatos aún están en el Fundo). Se fueron en Jeep hasta la lechería Nº5 y partieron por el Alersal nuevo. Armaron campamento donde comenzaba la nieve, se tomaron un caldo bien caliente y se fueron a dormir. A las 6 a.m. del día siguiente partieron a hacer cumbre.
Fredy a la punta, luego mi abuela Ruth y Dorly al final del grupo. Fredy propuso acortar camino yéndose por el ventisquero del lado izquierdo, pero al llegar a la cumbre del ventisquero se dieron cuenta que no podían continuar camino. Tuvieron que regresar y emprender la subida por el otro lado, el lado norte.

Cerro de merde

repetía Fredy Marmillod.

Continuaron rodeando el cerro y llegaron a una parte donde rodaban y rodaban piedras. “Pasen rápido entre rodada y rodada” ordenaba Fredy.
Por fin llegaron por el lado norte a una especie de chimenea. “Hay que subir aquí” decía Fredy.
“¡Yo jamás había subido por una chimenea!” menciona mi abuela Ruth en su relato.
Subieron encordados. Llegaron a la parte rocosa.
¡Tenían solo dos piolet para los tres, y Fredy dejó uno arriba! (¿será costumbre dejar piolet en las cumbres conquistadas?)
Hicieron cumbre en la tarde, tarde ya. Dicen que la vista era espectacular, se veía hasta el mar. Cuando bajaron se les hizo de noche y tuvieron que parar. No les quedó otra que pasar la noche en el ventisquero. Mi abuela Ruth relata:

“Nos amarramos en la única roca que había y ayudados por el piolet de Dorly”

Cuenta mi abuela que jamás había pasado tanto frío. Los Marmillod contaban con  zapatos impermeables y ella no. Dice mi abuela Ruth que fue una noche infernal. Caían rocas de arriba y pasaban al lado de ellos. Ante esto Fredy decía que el sector en que se encontraban era muy peligroso por el constante rodar de rocas por lo que propuso cambiar el lugar de descanso más hacia la izquierda donde había mucho menos lugar para los tres y por lo tanto era tremendamente incómodo. Sentados así en el ventisquero, mi abuela se abrazaba a Fredy. “Apenas despuntó el día le dije, Fredy, nos vamos.

Descendieron muy lentamente ya que mi abuela no sentía sus pies, además los consumía una sed loca… “todavía veo a Fredy derretir agüita de la nieve”.

Al regreso había que bajar una pared vertical, bajó Dorly, bajó a mi abuela y después iba Fredy.

“Fredy hizo un rapel, para bajarme a mí,  dando una vuelta a la única cosa firme que había en el cerro. Me bajó lentamente y después se bajó el mismo. Llegamos al campamento base, dormí y ronqué hasta que me despertaron con un caldo caliente.”

No llegó la gente a buscarlos a caballo y siguieron a pie hasta el Jeep. Se sacaron los zapatos, pero no así mi abuela porque sabía que nunca volvería a ponérselos. Ya en casa se dio cuenta que al meterse en la tina de baño que todas las uñas de sus pies estaban negras, las había perdido todas a causa del frío.

Breve relato de mi abuela Ruth Koch de Franck, una de las que logró llegar a la cumbre del volcán Puntiagudo junto al matrimonio Marmillod en el verano de 1956.

28
Nov
08

La tradición e historia oral familiar

sin_memoriaLa tradición oral (el relatar verbalmente acontecimientos) hoy en día es una pesadilla que aún se practica para desgracia de las futuras generaciones. Sufre de constantes cambios y errores que se van acumulando y agrandando (al igual que una bola de nieve), por lo que, lo ideal es dejar plasmadas en papel muestras historias familiares para que quede un registro escrito de ellas. Personalmente he sufrido de estos “errores” y “lagunas históricas familiares” y el trabajo de investigar algún acontecimiento familiar es sumamente engorroso y lento, hay que  rescatar viejos documentos y sonsacar recuerdos familiares (a veces no gratos), por lo que el trabajo es lento y engorroso por razones obvias. (Ver la “La memoria de los muertos” con Robin Williams).

De los relatos anteriores sobre las ascensiones al Puntiagudo tuve la buena suerte de hallar antiguas fotografías (¿Por qué no fechan y les ponen nombres a las fotografías?) familiares que corroboran y dan testimonio de un hecho dado, en otros casos he tenido que acudir a la buena memoria de abuelos y padres para intentar refrescar algunos recuerdos de infancia.

Personalmente creo que cada uno debería llevar un registro de aquellos hitos importantes de su vida, una especie de “diario de vida” para legar sus recuerdos a las futuras generaciones.

“No hay historia sin memoria, no hay vida sin memoria.”

10
Nov
08

Las hijas de Fredy y Dorly Marmillod

mariette-marmillod-y-apiEn mi constante búsqueda de material gráfico (fotografías antiguas), me topé con unas diapositivas de 1962 en que aparece Mariette Marillod. Recordemos que Fredy y Dorly Marmillod tuvieron 4 hijas: Mariette, Françoise, Janine, y Christiane Marmillod (todas nacidas en distintos países), y según lo que me contaba mi madre solamente Mariette y Françoise estuvieron en la ciudad de Viña del Mar, Chile. Testigo de eso, al menos de la estadía de Mariette quedó registrada su participación de ella e casa de mis abuelos maternos en una Fondue, en donde asistieron entre otros Heini Kretchmer y Ernesto Mex. Existen 2 fotos que quiero destacar en donde aparece Mariette sentada frente a un postre (notan el cuadro a su espalda, lo tengo hoy en casa), en otra aparece junto a mi abuelo Carlos. Cuenta mi madre que ciertos familiares masculinos estuvieron “haciéndole los puntos” a Françoise y a Janine (me reservo los nombres por temor a aparecer flotando en el estero Marga Marga). Curiosamente mi madre me comentó que Fredy y Dorly Marmillod nunca estuvieron en Viña del Mar, y que ellos aparecían cada 2 años aproximadamente en Puntiagudo dada sus compromisos deportivos y/o laborales.
Me intriga el hecho que aún no he podido dar con algún registro gráfico de Fredy y Dorly en Puntiagudo salvo las fotografías de 1949 en que aparece retratado Fredy en la cumbre del volcán Puntiagudo.




Comentarios

Francisco Reusser Fr… en En la cumbre del volcán Puntia…
Sebastián Fischer Br… en En la cumbre del volcán Puntia…
Sebastián Fischer Br… en En al cumbre del volcán P…
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"Las personas que nunca se preocupan por sus antepasados jamás mirarán hacia la posteridad."

Edmund Burke (1729-1797) Político y escritor irlandés.